Entradas

Memorias de mi abuelo

Cero (Maracaibo, Venezuela): Después de cinco días en un pueblo, regresaba con la ropa de albañil en el bolso, y los billetes en el bolsillo. Se los entregaba a mi abuela, qué para ese entonces no era abuela, sino "solamente" la madre de tres hijos y una sobrina que era en parte también hija adoptiva. El sábado y el domingo se quedaba en la casa, arreglaba lo que tenía que arreglar, regañaba y más importante; amaba. Todo eso antes de empacar otra vez, a un pueblo de nadie, a construir con la espalda y con sus manos unas cuantas casas que sumaban y hacían crecer a Venezuela. Uno (Casa de mi tía en Cabudare, Venezuela): --- Ya con varios nietos, nietas y retirado. El pelo canoso, la mirada gris y la sonrisa genuina. -Está arreglado- (dijo, con las pinzas en la mano). El caudal de agua fresca, como para retribuirle el favor reapareció generoso, enjuagando sus manos de los residuos de la misma cal que lo había taponeado . Recuerdo la sonrisa de todos después de haber escuchado...

Berlin y Viena, una serie de amistades y reencuentros fugaces.

En mi semestre de intercambio, que en vez de 4 meses se extendió a 8 por la naturaleza del programa y mi decisión de quedarme 2 meses más en Viena (Austria), comencé muchas amistades que quedaron a medio andar por cuestiones de tiempo. En Berlín me quedé dos meses, y me encontré con una colombiana de muy buen corazón llamada Lizeth, con la que pasé el tiempo junto a Tania, una chica rusa de nacionalidad mongola muy divertida y amable. Diferente a lo que pensarían (y lo que yo mismo esperaba), entre los 3 hablamos alemán la mayoría del tiempo. También forjé una buena amistad con las tres ‘mentoras’ que estuvieron allí. Su trabajo implicaba ser carismáticas y hablar alemán con nosotros, por lo que temí que la conexión que teníamos tuviera la rigidez de un globo que se explotaría apenas finalizado el programa, pero acabé manteniendo un buen contacto con dos de ellas y las visité ya más entrada la primavera. En eso podría resumir dos meses en Berlín, pero sería injusto con la familia Camac...

La violencia doméstica: una guerra paralela. (reflexión cortísima y a medio hacer)

 A veces me da pena publicar porque siento que descubro cosas que quizás ya son obvias para medio mundo.  Pero eso significa que existe todavía medio mundo para las que quizás estas cosas no sean obviedades, y por ende me excuso en publicar escritos que para algunos (y sobre todo para algunas) resulten obvios.  El tema de hoy es la guerra. En la guerra la mayoría de los muertos son hombres y el mundo se vuelca a solucionarla. Muchas soluciones son en realidad intereses camuflados o peor aún, propuestas bien intencionadas que sólo le dan combustible a los conflictos bélicos ajenos. Aunque la guerra parezca normal, especialmente debido a que siempre existe algún conflicto en las portadas de la prensa, y nuestro país en particular no haya parado en los últimos dos siglos, lo cierto es que la mayoría del mundo, occidental y oriental, no está viviendo en zonas de conflicto.  Lo que sí sucede a larga escala de manera aberrante es la violencia doméstica. De todo tipo. El ab...

Networks of charisma and serial abusers

A woman denounced a school friend of my older brother on social media. The guy was (or is) a serial sexual abuser. My brother was shocked, although I wasn’t. There was a familiar pattern in the case of this abuser, one that I have seen before. A guy, who showed solidarity with the woman and knew her and the abuser personally, was also surprised: ‘I could have never have seen it coming from him’. The girl replied: “This is the most terrifying part of his modus operandi. He works hard to win everyone: your family, your acquaintances… He makes sure the truth is impossible to believe.”  Another unrelated conversation with a friend came back to my mind. It was on text, so I looked at it “most of the assaulters are always super charismatic ppl… thb I don’t know where it comes from”.  I don't know if most of the assaulters are super charismatic people. But the fact is that those that are super charismatic are the ones who hold more power to do harm.  They use their charisma to f...

3 días en Sarajevo

Imagen
Sarajevo es una cuidad de rostros tristes. Como buena parte del este de Europa, Bosnia-Herzegovina es un país con una historia rica. En Sarajevo, la capital de Bosnia, mataron al príncipe Sanz Ferdinand de Austria, lo que desataría la primera guerra mundial. Pero no por eso es la tristeza de los bosnios. Hace 30 años, Bosnia no era un país, sino una república parte de Yugoslavia. Votaron por separarse y recibieron la represión de paramilitares serbiobosnios, que también vivían en Bosnia pero se identificaban más con los serbios. La guerra duró 3 años y acabó con la vida de 100 mil personas en un país de 4 millones de habitantes. En tiendas de DVD, encontraron vídeos de cómo francotiradores serbiobosnios apuntaban y asesinaban a los civiles sarajevenses desde la altura de las montañas. La paz fue impuesta por Estados Unidos en 1995.  La guerra está en el congelador, nos dijo la guía turística que hablaba desde el corazón. Ella vivió la guerra y también sus padres. Nos llevó al talle...

Las palabras no dichas

A veces quisiera tomarme un café con las palabras no dichas. Reconciliarme con lo que no dije, lo que no expresé, lo que no comuniqué. Me pregunto cómo tomaría forma esa avalancha de cosas que no salieron de mi cabeza. Sin duda una de esas figuras encarnaría la queja. De todo lo que me quise quejar y no me quejé.   Otra encarnaría el deseo insatisfecho. Todas las personas que me parecieron atractivas pero no me correspondieron. Todas las percepciones superficiales y racializadas de la apariencia, que a veces benefician y a veces castigan.   Otra sería el amor puro. Las veces que quise abrazar y no abracé. Las incontables amistades entre hombres que se privan del tacto. Otras cuantas amistades con mujeres en las que también el tacto falta porque los cuerpos de ellas están increíblemente sexualizados, y a los hombres no se nos ha enseñado a abrazar sin acosar; lo que dificulta una cultura de contacto.  Otra tendría un sombrero vueltiao y se vestiría de amarillo, azul y rojo...

Una reflexión sobre la ciudadanía (desde el privilegio)

El aire se siente diferente cuando camino en las calles de Viena, donde estudio por un semestre de intercambio. Soy un migrante más, pero con los mismos derechos que cualquier otro, porque mi pasaporte es alemán. Tengo permitido equivocarme y saltar un semáforo en rojo, sin que mi permanencia en el país este amenazada. En Estados Unidos, dónde ya llevo dos años de universidad, el aire es diferente. Desde el momento en que pisó territorio estadounidense, mi condición en el país está sujeta a revisión. Un hombre, por lo general, mira mi pasaporte con escepticismo y me hace preguntas rutinarias. Luego me deja entrar. No tengo nada que temer, pero siempre estoy un poquito nervioso.  El problema, es que esa intranquilidad permanece con los estudiantes internacionales todo el tiempo, más aún si hacen parte de poblaciones discriminadas en Estados Unidos. Le añade, sútilmente, a cuenta gotas, un poquito de cortisol, que es la hormona del estrés, a tu sangre.  Abajo dejo dos comentario...