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El arcoirís difuso de las posibilidades

Pasado, presente y futuro. Decisiones, pensamientos y arrepentimientos.  Hoy otra vez tengo que elegir qué camino seguir.  Mi corazón, mi bolsillo o mis excusas.  Mis miedos, o las penas.  El hoy o el mañana.  Las estrellas, O la luna. 

Chao Lucas

Hay gente que conocemos de a partes y de a momentos y aún así se acercan al corazón.  Lucas lo conocí sólo de a partes, por lo que escribir sobre él es un atrevimiento, pero desde la lejanía, es mi única manera de expresar mi luto y poner con él mi granito de arena en la narrativa de su memoria, cuya honra pertenece a Gaia, a Salvi y a Gloria, y a sus amigos y familiares más viejos y cercanos, que mejor puedan recapitular y entender al Lucas dentro y fuera de Turbaco.  Lucas era amable, cariñoso y soñador. Un artista puro a mis ojos inexpertos, y para muchos otros más expertos, también. Alguien que pintaba con el pincel y la palabra. Y con el hacer. Descendiente de una familia política, Lucas rompió con los esquemas para perseguir el arte y el amor muy por fuera de las expectativas y manías de clase del círculo cachaco en el que nació.  Algunas veces me trató de explicar su arte pero yo no le entendí. Aunque me impresionaban sus pinturas, y con unos folletos muy bellos de...

Tocar el Cielo

1-minute reading time A veces tocó el cielo y no me doy cuenta. A veces estoy justo donde quiero estar y me pongo a pensar que no merezco estar ahí. A veces estoy cerca del cielo pero me da miedo saltar. Eso a pesar de que las nubes me esperan, y que si no, un colchón de plumas me aguarda, y la caída no dura sino un instante. Mucho más grande es el temor que el pinchazo del dolor. Y muchas cosas buenas vendrán por atreverse a perseguir los colores del cielo, y de la tierra. Hace una semana salté en paracaídas desde 13 mil pies de altura para olvidarme de todo eso. Para tocar el cielo y creérmelo.   Y me lo creí Y me lo disfruté -30.Septiembre-

El color del cielo

2 minutes reading time El cielo puede ser azul, azul oscuro, negro, rojo, gris y amarillo, pero nunca verde. Cambia con el día y durante el día.  El cielo de Macalester yo lo veo azul, pero no es un azul claro y calmante como en las playas de Cartagena, o celeste y tenue como bajo los árboles de Turbaco (Colombia), sino un azul intenso que me mantiene atento, alerta, venturoso, un poco alegre y de vez en cuando nervioso. Sería capricho decir que mi relación con los colores  del cielo va a ser (o ha sido) siempre la misma. Aún siendo el sol constante en su misión de iluminar, nosotros podemos reaccionar a las mismas luces de distintas formas en nuestros propios tiempos, que poco (o todo) tienen que ver con la estación del año y la estación de la vida.  No por falta de cariño, pero no creo que vaya a extrañar el azul invernoso de Macalester. Aunque sé con certeza que el último día antes de mi salida me arropará una manta de nostalgia, y voy a pensar en las mil y una cosas q...

Memorias de mi abuelo

Cero (Maracaibo, Venezuela): Después de cinco días en un pueblo, regresaba con la ropa de albañil en el bolso, y los billetes en el bolsillo. Se los entregaba a mi abuela, qué para ese entonces no era abuela, sino "solamente" la madre de tres hijos y una sobrina que era en parte también hija adoptiva. El sábado y el domingo se quedaba en la casa, arreglaba lo que tenía que arreglar, regañaba y más importante; amaba. Todo eso antes de empacar otra vez, a un pueblo de nadie, a construir con la espalda y con sus manos unas cuantas casas que sumaban y hacían crecer a Venezuela. Uno (Casa de mi tía en Cabudare, Venezuela): --- Ya con varios nietos, nietas y retirado. El pelo canoso, la mirada gris y la sonrisa genuina. -Está arreglado- (dijo, con las pinzas en la mano). El caudal de agua fresca, como para retribuirle el favor reapareció generoso, enjuagando sus manos de los residuos de la misma cal que lo había taponeado . Recuerdo la sonrisa de todos después de haber escuchado...

Berlin y Viena, una serie de amistades y reencuentros fugaces.

En mi semestre de intercambio, que en vez de 4 meses se extendió a 8 por la naturaleza del programa y mi decisión de quedarme 2 meses más en Viena (Austria), comencé muchas amistades que quedaron a medio andar por cuestiones de tiempo. En Berlín me quedé dos meses, y me encontré con una colombiana de muy buen corazón llamada Lizeth, con la que pasé el tiempo junto a Tania, una chica rusa de nacionalidad mongola muy divertida y amable. Diferente a lo que pensarían (y lo que yo mismo esperaba), entre los 3 hablamos alemán la mayoría del tiempo. También forjé una buena amistad con las tres ‘mentoras’ que estuvieron allí. Su trabajo implicaba ser carismáticas y hablar alemán con nosotros, por lo que temí que la conexión que teníamos tuviera la rigidez de un globo que se explotaría apenas finalizado el programa, pero acabé manteniendo un buen contacto con dos de ellas y las visité ya más entrada la primavera. En eso podría resumir dos meses en Berlín, pero sería injusto con la familia Camac...

La violencia doméstica: una guerra paralela. (reflexión cortísima y a medio hacer)

 A veces me da pena publicar porque siento que descubro cosas que quizás ya son obvias para medio mundo.  Pero eso significa que existe todavía medio mundo para las que quizás estas cosas no sean obviedades, y por ende me excuso en publicar escritos que para algunos (y sobre todo para algunas) resulten obvios.  El tema de hoy es la guerra. En la guerra la mayoría de los muertos son hombres y el mundo se vuelca a solucionarla. Muchas soluciones son en realidad intereses camuflados o peor aún, propuestas bien intencionadas que sólo le dan combustible a los conflictos bélicos ajenos. Aunque la guerra parezca normal, especialmente debido a que siempre existe algún conflicto en las portadas de la prensa, y nuestro país en particular no haya parado en los últimos dos siglos, lo cierto es que la mayoría del mundo, occidental y oriental, no está viviendo en zonas de conflicto.  Lo que sí sucede a larga escala de manera aberrante es la violencia doméstica. De todo tipo. El ab...