Entradas

Una reflexión sobre la ciudadanía (desde el privilegio)

El aire se siente diferente cuando camino en las calles de Viena, donde estudio por un semestre de intercambio. Soy un migrante más, pero con los mismos derechos que cualquier otro, porque mi pasaporte es alemán. Tengo permitido equivocarme y saltar un semáforo en rojo, sin que mi permanencia en el país este amenazada. En Estados Unidos, dónde ya llevo dos años de universidad, el aire es diferente. Desde el momento en que pisó territorio estadounidense, mi condición en el país está sujeta a revisión. Un hombre, por lo general, mira mi pasaporte con escepticismo y me hace preguntas rutinarias. Luego me deja entrar. No tengo nada que temer, pero siempre estoy un poquito nervioso.  El problema, es que esa intranquilidad permanece con los estudiantes internacionales todo el tiempo, más aún si hacen parte de poblaciones discriminadas en Estados Unidos. Le añade, sútilmente, a cuenta gotas, un poquito de cortisol, que es la hormona del estrés, a tu sangre.  Abajo dejo dos comentario...

Tres idiomas, una lengua materna

Tres idiomas, una lengua materna Mi primera lengua es el español. El idioma en el que me habló mi madre cuando nací, y con el que me comuniqué con mi primer amor. Es el idioma en el que pienso, cuando realmente quiero pensar, y el único lenguaje en el que realmente puedo sumar y restar. De la misma manera que mi padre suma y resta en alemán los pesos que gana en Colombia, en un restaurante en la Costa Caribe (dónde crecí) que co-fundó con mi madre hace ya casi 30 años.  Inglés es el idioma que aprendí en la escuela, a la fuerza, con una profesora regañona que explicaba en español y que nos corregía con mala cara cuando leíamos en voz alta; a pesar de que ella misma no nos había enseñado la fonética gringa.  Inglés es sin embargo el idioma de muchas de mis amistades. Es el idioma oficial de mi escuela de Canadá, donde hice y mantengo amigos muy cerca a mi corazón. El inglés hablado mío le pertenece a esas amistades y a las que haré en el futuro en mi segunda lengua. Con esos am...

Lo que sólo los ojos pueden capturar

Los sentimientos más puros son, universales. El amor, la tristeza, la rabia.  En eso pensaba mientras caminaba en la noche con la arena entre mis dedos y las olas que con cada venida los mojaban. Mi hermana caminaba a mi lado: “Nunca había visto tantas estrellas” yo tampoco, quise decirle, pero sí que había visto tantas estrellas en Canadá, aunque no había sido igual. Lo que quería capturar con la cámara no era el color del cielo sino el sentimiento de paz, presente y temporal, que el mundo nos regala entre un lugar y otro. Quería capturar las emociones que produce una tregua. Son emociones incompletas, atravesadas por el temor de saber, que a menudo, en las treguas se recargan las energías para regresar a una normalidad de guerra. Y yo quiero vivir en eterna paz.                                                              ...

La bulla y el silencio

(End of year reflections, Part III) Hay cosas que sólo se expresan con metáforas. La idealización del lenguaje directo es el enemigo de la comunicación misma. Algunas cosas se dicen con miradas. Hay momentos en que las palabras sobran, o mejor dicho, restan.  Lo mismo pasa con los silencios. Aveces,  El silencio llena el vacío, Y el ruido sólo lo engrandece.  Aveces extraño la bulla, porque no encuentro paz en el silencio. A veces encuentro paz en el silencio de la noche, pero solo porque he ido a la cama con una buena melodía.  A veces no tengo ni lo uno ni lo otro, pero está bien. 

El 2022 fue como un carrusel

(End of year reflections, Part II) El invierno fue largo y lo atravesé junto a un par de buenos amigos con éxito.  La primavera duró poco y no la aproveché para enmendar unos errores que hasta hoy me persiguen.  El verano llegó y trabajé por primera vez. Dormí en un apartamento cerca a las oficinas de La Silla Vacía, en Bogotá. La visita de una amiga me alegró.  El otoño estuvo lleno de memorias y emociones. La parte más agitada del carrusel.   El invierno llegó otra vez, exigiéndolo todo, al mismo tiempo que me arrancaba lo que había quedado del verano. Me quitó el sol, y me pidió trabajo. Me pidió madurez, y paciencia, en momentos de tristeza. Con tantas exigencias, cumplí con una buena mitad. Del invierno salté directo al verano, porque tomé un vuelo a Colombia hace menos de una semana. El invierno, la primavera y el otoño siguen conmigo. Los llevo en mi maleta para Berlín, donde comenzaré el 2023. Pero prometo que no serán lo primero que desempaque. 

Closure

(End-of-year reflections, Part 1) 2022 is coming to an end, and I have a sweet flavor in my mouth. It is the taste of luck but is also the taste of my own choices. It is the taste of luck because I was surrounded, one more time, by caring and loving people. I was surrounded by privileges and resources, one more time.  It is the taste of my choices because I took some hard ones. When I see my fingers to count the closest people around me, there is one I thought would be there forever, yet no longer appears.  Did I make mistakes? Fuck yes. Do I regret them? I will be a fool if not. There was room to be responsible regarding the emotions of the other human being in front of me. If anything, I need to be better at handling uncomfortable endings.  Cancel culture is rooted in the assumption that the other person does not deserve an explanation. I agree that closure is sometimes a gift to those who have acted wrongly. Ghosting is the punishment. But in many scenarios, both peop...

Messenger conversation with a dear friend of mine.

Alan: honestly, I´ve been surprised of the love people have shown me. I´m quiet, shy and sometimes reserved. Sometimes I worry people can not see through those shells My friend:  It really shows though. You don’t have to talk a lot for people to know that you care about them. MF: You’re words are meaningful and genuine MF: They carry a lot of weight MF: You’d do really well here. There’s not a lot of extroverts and people don’t talk often, but when they do, it’s important and people listen to them.